Como cada 4 años, la expectativa llega acompañada con ilusiones, con sueños y mucha euforia de las diferentes naciones que protagonizar la copa mundial FIFA. Y esta edición 2026 no es la excepción.
Dicha edición que hospeda la copa mundial FIFA 2026 entre los países de Canadá, EUA y México, tiene la particularidad histórica de la participación de 48 naciones que son los protagonistas de rodar el balón y representar dignamente a su respectiva nación.
Pero mas allá de la fiesta que conlleva un evento de tal magnitud, llegamos a la conclusión que actualmente el balón mundialista esta secuestrado.
Secuestrado por un target que sin problema consume el producto a precios elevados, donde la asistencia a los estadios esta por influencers, artistas y aficionados de clases sociales altas, sin mencionar a los patrocinadores y el comité organizador de los estadios que encarecen de consumos., sin mencionar la caminata de 2 kilómetros para ingresar al estadio por parte de los aficionados.
Por otro lado tenemos que ahora el juego se ve afectado, por la dichosa pausa de hidratación en cada tiempo, para realizar un minuto de transmisión para generar más utilidades por comerciales de los patrocinadores, afectando considerablemente la realización del juego.
Dicha inconformidad se ha generado entre jugadores de los diferentes países que han jugado hasta el momento, sin mencionar cadenas televisivas que están en desacuerdo por la transmisión de la FIFA.
Por otro lado, tenemos la cara bonita del balón con juegos de mucha emoción, con momentos históricos, con la ilusión que hace vibrar a los aficionados al escuchar su respectivo himno nacionales un evento global. Encuentros que no han quedado a deber, donde cada nación juega con su respectiva esencia futbolística.
Ya veremos el próximo domingo 18 de Julio, cuando se baje el telón, si el interés económico por el organizador fue más ambicioso qué el deportivo.
