- La naranja y los cítricos forman parte de la vida diaria de las comunidades huastecas, al conectar al campo, la agroindustria, el empleo local y la economía familiar.
En la Huasteca Potosina, hablar de naranja es hablar de trabajo, comunidad e identidad. Este cultivo no sólo representa una materia prima para la agroindustria; también forma parte de la economía de muchas familias que participan en la producción, corte, traslado, compra, venta y procesamiento de los cítricos.
La naranja está presente en el paisaje, en las rutas de trabajo y en la vida cotidiana de la región. En distintas comunidades, su cultivo forma parte de una tradición productiva que conecta a productores, jornaleros, transportistas, comercios locales, centros de acopio e industrias que dependen de la actividad agrícola.
De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera, la naranja se mantiene entre los cultivos más importantes de San Luis Potosí y su importancia también se refleja en el valor que genera para la entidad.
La citricultura mueve empleo, comercio y oportunidades. Cada temporada activa una cadena que inicia en las huertas y continúa con el traslado, selección, venta y aprovechamiento de la fruta, generando actividad económica para distintos oficios y familias de la región.
En este contexto, Citrofrut forma parte del vínculo entre el campo y la agroindustria en San Luis Potosí. La empresa mantiene presencia en la entidad a través de sus operaciones relacionadas con cítricos, incluyendo su planta en Huichihuayán, y participa en una cadena productiva que permite aprovechar la fruta de la región y conectarla con procesos de transformación, mercados y oportunidades de valor agregado.
Para las familias huastecas, los cítricos son más que un producto agrícola. Son parte de la memoria productiva de la región, de la relación con la tierra y de una forma de trabajo que ha acompañado por años a las comunidades. Fortalecer esta actividad significa reconocer el esfuerzo de quienes hacen posible que la naranja siga siendo un símbolo de identidad, economía y futuro para la Huasteca Potosina.
La citricultura potosina une tradición y desarrollo. Desde las huertas hasta la industria, la naranja representa una cadena de valor que mantiene viva la vocación agrícola de la región y contribuye al bienestar de sus comunidades.
