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Mujer. Aplaudir
Biológicamente, las manos y las palmas son los asentamientos para los puntos reflejos que aseguran la respuesta de curación a todo el sistema del cuerpo, por lo que los beneficios para la salud de aplaudir como ejercicio de yoga resultan innumerables en el desarrollo saludable del cuerpo para las personas de todas las edades.
Continuar leyendo «Mujer. Aplaudir»Reflexiones. Hasta en los ladrones hay niveles…
Un ladrón entró al banco gritando a todos:
«Que nadie se mueva, el dinero no es de ustedes, su vida en cambio les pertenece.»
Todos en el banco, guardaron silencio y lentamente se tiraron al piso.
A esto se llama:
«CONCEPTOS PARA CAMBIAR MENTALIDADES»
Cambia la manera convencional de pensar en el mundo.
En eso, una mujer se acostó provocativamente en uno de los escritorios, pero el ladrón le gritó:
«Por favor, compórtese, ¡se trata de un robo, no de una violación.»
Esto se llama:
«PROFESIONALISMO»
Enfócate en lo que estás especializado en hacer.
Mientras los ladrones escapaban, el ladrón más joven (con estudios profesionales en contaduría) le dijo al ladrón viejo (que apenas había terminado la primaria):
«Oye viejo, contemos cuánto nos llevamos».
El ladrón viejo, evidentemente enojado, le replicó:
«No seas estúpido, es mucho dinero para contarlo, esperemos a que en las noticias nos digan cuánto perdió el banco.»
Esto se llama:
«EXPERIENCIA»
La experiencia es en muchos casos más importante que sólo el papel de una institución académica.
Una vez que se fueron los ladrones el supervisor del banco le dijo al gerente que se debía llamar de inmediato a la policía.
El gerente le contestó:
«Alto, alto, antes consideremos los 5 millones que nos faltan del desfalco del mes pasado y lo reportamos como si los ladrones también se los hubieran llevado»
El supervisor dijo:
«Correcto»
Esto se llama:
«GERENCIA ESTRATÉGICA»
Sacar ventaja de una situación desfavorable.
Al día siguiente en las noticias de la televisión se reportó que se habían robado 100 millones del banco, los ladrones solo pudieron contar 20 millones.
Los ladrones, muy enojados reflexionaron:
«Arriesgamos nuestras vidas por miserables 20 millones mientras el gerente del banco se robó 80 millones en un parpadeo.»
Por lo visto conviene más estudiar y conocer el sistema que ser un vulgar ladrón.
Esto es:
«CONOCIMIENTO» y es tan valioso como el oro.
El gerente del banco, feliz y sonriente, se sintió satisfecho ya que sus pérdidas fueron cubiertas por el robo mediante la aseguradora.
A esto se llama:
«APROVECHAMIENTO DE OPORTUNIDADES.»
El despertar Marco Antonio Solís
Sentir de pronto amanecer
con una inmensa claridad
dejar atrás lo que era gris
para descubrir lo que es verdad.
Poder vivir la realidad
sin el ayer o el qué dirán
todas esas cosas que pensamos, sin pensar
eso es del amor el despertar.
Abrir los ojos y soñar
que tienes todo para amar
sentir que te habla el corazón
y que puedes dar felicidad.
Mirar al mundo con bondad
poder llorar y suspirar
todas esas cosas que nos pasan sin sentir
eso es en la vida el despertar.
Querer bailar querer cantar
querer la vida y sonreír
tener un cielo de ilusión
y poner tu amor en un altar.
Poder vivir la realidad
sin el ayer ni el qué dirán
todas esas cosas que pensamos, sin pensar
eso es del amor, el despertar
mi vida eso es del amor
el despertar.
Batiburrillo. LOS PAMES DE SAN JOSÉ DE LAS FLORES. (XI’ÓI O XIYÓI) II Autor Pedro Marín Zárate
De una plática con Carmen Quinto, en su casa de San José de las Flores, con su esposa y su hija Tomasa, sale el siguiente relato:
Soy nacido en Santa María Acapulco, municipio de Santa Catarina, S.L.P., el año de 1936.
Nací pobre, mis papás nos daban de comer yerbas del campo o un tamal de chamal y guapilla porque el maíz era caro y no había dinero para comprarlo. El jornal muy bajo, 50 centavos diarios.
De ocho años mi papá me llevó con su patrón que vivía en La joya de los Mares, era buena gente, me daban de comer un plato de frijoles que le decían ordinario, eran puras bolas y se comía sin tortilla, luego otro plato también de frijoles con caldo para comer con tortilla.
Después llegué solo con el patrón, se llamaba Francisco Torres. Al otro día llegó mi papá y el patrón le dice:
–Martín ¿verdad que vienes por el muchacho? ¿por qué no me lo dejas para que les traiga agua a las mujeres? –yo esperaba que dijera que sí y hasta brincaba. Al fin me dejó.
Trabajé por la comida, el patrón no me pagó. Cuando iba a la plaza, lo que compraba lo repartía a todos igual, No distinguía. Era buena gente.
Nos cambiamos a vivir a La Mesa de los Arados en el estado de Querétaro.

