
Con profunda fe y devoción, los peregrinos se encuentran ya muy cerca de su destino: la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en el Tepeyac. Después de recorrer cientos de kilómetros guiados por la esperanza y el amor a la Morenita del Tepeyac, la emoción crece al saberse a unos pasos de la Casita Sagrada.
A lo largo del trayecto, las distintas Comisiones han jugado un papel fundamental para garantizar el orden, la seguridad, la salud y el acompañamiento espiritual de los caminantes. Gracias a su entrega y compromiso, cada paso dado se ha convertido en un testimonio de fe y comunidad.

Desde el equipo de apoyo logístico, los servicios médicos, hasta los responsables de oración y animación espiritual, todos han aportado con generosidad para que esta peregrinación se lleve a cabo con éxito.
Hoy, a punto de culminar esta importante manifestación de fe, reconocemos y agradecemos profundamente a cada uno de los que han hecho posible este camino compartido. ¡Que la Virgen de Guadalupe los colme de bendiciones!

