La hija de los nawales. Aj

Prosa: Anaité Quiroa (*)

Pinturas: Milagro Quiroa (**)

Presentación de una obra que seguramente será de gran interés a los amantes de la buena literatura y del arte plástico de dos importantes, estimadas y reconocidas hijas del grandioso hermano pueblo guatemalteco. Mi más sincera gratitud por su autorización y confianza.

Busco la autoridad que es concedida sin pedirla,

unidad entre el cielo y la tierra

el poder de la verdad.

Abuelo Aj

pido las siete virtudes,

clarividencia para ver el ayer y el mañana

palabras sagradas que olvidé al nacer,

el don de hablar sin palabras,

las señales de cuerpo que me avisan cuando vienes,

reinventar el conocimiento sagrado del sexo,

interpretar a la serpiente de fuego,

el poder de conocerme a mi misma,

nawal de caña de maíz,

nawal de abundancia,

eres un armadillo que esconde los conjuros.

Vara sagrada,

tallada en los pinos cipreses,

cargadores de mi alma,

retoño del maíz,

del camino que recorrí,

símbolo de la autoridad terrenal,

firmeza espiritual y

convicción de mi misión.

Dioses cercanos,

altares de piedra,

llenos de flores y humo,

encantos escondidos en las montañas,

piedras que hablan y escuchan,

con cara de hombre,

con formas de animales,

develan el pasado.

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