En la serranía queretana: Tres generaciones son testimonio de amor y entrega a la cafeticultura.

  • Don Virginio Gracia Ramos, nieto de Maximino e hijo de Gregorio de apellido Gracia Jiménez, mantiene viva la actividad cafetalera, orgullo familiar de al menos tres generaciones de productores de café.
  • Como productor es reconocido e invitado para compartir sus conocimientos y retroalimentarse con diferentes cafeticultores de muchas partes de México. Incluso, próximamente ya tendrá su propia marca.
  • Por la calidad cien por ciento natural y orgánico el “Café Virginio” es bien aceptado por propios y extraños, siendo un digno representantes del buen café de El Aguacate de Neblinas de Guadalupe, Landa de Matamoros, Qro.

El Aguacate de Neblinas de Guadalupe, Landa de  Matamoros, Qro. En lo alto de la serranía, muy cerca de un lugar de especial riqueza biótica en la cañada del río Tancuilín, que sin duda tiene una valiosa función como reservorio de germoplasma de la zona, pequeñas fincas cafetaleras, las de don Virginio Gracia Ramos son la mejor representación de cultivos sanos, orgánicos y de cálida mano de obra. La estirpe cafetalera se hace notar, y aunque no es el único que produce buen café en la zona, el café “Don Virginio” marca el sabor de al menos tres generaciones cafeticultoras de la familia Gracia. 

Desde muy temprano, todos los días del año, hay algo que hacer para atender la actividad principal de la familia de don Virginio, quién sin perder su amigable sonrisa platica que,  comienza el día tostando los granos del café, a través de un mecanismo “hechizo” (consistente en un barril de metal -de aproximadamente 80 de largo x 50 de diámetro-, que girará a 30 0 40 cm, de distancia del fuego de leña, cargado por una palanca giratoria especial), para que la semilla de café que se introduce en el barril se tueste de manera uniforme),  que él creo (invento) para avanzar más en el tostado del café, tostado con leña. En principio no tostaba el café que producía su finca, pero al darse cuenta de lo que podía “ahorrar” si dejaba de “mandar a tostar”, comenzó a dorar su propio café con el “equipo de tostado” que el invento.

Para mostrar la pequeña finca “Los lavaderos” de su propiedad cercana al pueblo de Neblinas de Guadalupe, Landa de Matamoros, Qro.,  con orgullo describe las características de las distintas variedades de café que cultiva, como el Café Oro, Café Pergamino, Oro Azteca, Borbón y Caturra y criollo a  aproximadamente 930 metros sobre el nivel del mar. Los cafetos denotan cuidados, mucha dedicación y pasión para esta actividad.

En esta finca, “Los lavaderos”, a sus 71 años de edad Don Virginio Gracia Ramos, nieto de Maximino e hijo de Gregorio de apellido Gracia Jiménez, con satisfacción mantiene viva la actividad cafetalera, orgullo familiar de al menos tres generaciones de productores de café.

Durante la charla con el MENSAJERO DE LA SIERRA GORDA, tanto en “Los lavaderos”, como en su casa y área de tostado de café, don Virginio resalta su niñez apegada a los cafetos de su padre y abuelo. Pero también destaca el solidario esfuerzo familiar de sus 13 hijos y de su esposa doña Mardonia para continuar vigente esta labor de producir “el aromático” de esta noble región serrana.  

Con amplia experiencia y por el intercambio de conocimientos de cafetaleros de diferentes parte del país, don Virginio, para lograr mejores niveles de calidad y aceptación en le mercado logra hacer su propio fertilizante orgánico utilizando un bulto de estiércol fresco  de vaca, tierra de negra, bulto de tierra de hormiguero, hierba o maleza de monte, piloncillo y pulque. Y por seis meses  la mezcla de estos productos se mantiene en reposo,  pero dando vuelta cada tercer día, hasta que surge un genuino fertilizante orgánico.

Para esta temporada de primavera sus hijos,  Eleazar, Alberto, Blanca, Victoria, con apoyo de doña Mardonia, coincidieron con la idea de su papá para envasar su café, ya con la nueva etiqueta café “Don Virginio”. Por la calidad cien por ciento natural y orgánico el “Café Virginio” será bien  aceptado por propios y extraños, siendo un digno representantes del buen café de El Aguacate de Neblinas de Guadalupe, Landa de Matamoros, Qro. Felicidades.  (vmsb)  

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