Desde un escritorio Por José Ricardo Sánchez

Dedicado a Pedro de Santiago de la Cruz.

Pedro.

A dónde va usted, caballero,

dueño de total gallardía:

acuñó una convicción de acero,

nunca demostró cobardía.

Tan recio comandante,

tu nombre es determinación,

nadie pudo doblarte,

quien lo hizo fue a traición.

Tal respeto no lo gana cualquiera,

eso lo saben tus descendientes

para que todos sepan que en esta tierra también hay hombres valientes.

Hombres de honor.

¡Presente, presente, presente!

Que de nuevo se escuche.

¡Presente, presente, presente!

De quién es este grito.

¡Presente, presente, presente!

Que retiemble con honor.

Estuviste con nosotros,

viviste a nuestro lado,

lo suficiente para

convertirte en leyenda.

Tu nombre se quiebra

cuando lo entona mi voz.

En Tolimán han muerto

tres hombres,

sacrificándose por su tierra,

dando la vida por su patria…

Para que tú y yo

podamos ser hombres libres

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