Desde un escritorio. Luz eterna.

José Ricardo Sánchez

Hoy, te he visto triste,

no es por mí,

tal vez no importa,

en serio, ¡que ganas

de darte un abrazo!

Sé que no soy importante,                 

solo alguien más

pero tu preocupación

inunda tu ser que es

imposible dejar de notarlo.

Descansa, luz eterna, descansa,               

el tiempo es para ti,

busca una forma de

mejorar las cosas,  medita…

Mujer, tus hijos te aman.

Gracias.

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