Por Víctor Manuel Sánchez Bandala

Iniciando y proponiendo, sería la sugerencia a todas y todos los que aspiran a una representación popular para el proceso del  1 de julio del 2018.

La ciudadanía,  en su mayoría quiere saber y conocer las propuestas político-electorales, si es que las hay para mejorar el nivel de vida y bienestar de la gente. Pero sobre todo, como hacerlo y darles viabilidad.

A lo largo de la historia y ahora mismo, las descalificaciones y denostación, con objeto de “restarle” adeptos al adversario, sinceramente no aportan absolutamente nada, y pero  aún denigran la política y al aspirante que prosiga esa línea de contienda.

Es claro que ante la falta de talento o planteamientos de convencimiento resulta más fácil injuriar o  buscar la manera de desviar la atención a fin de que la calumnia o difamación se conviertan en una verdad absoluta.

Una mentira repetida….. o lo que es lo mismo, vale  más una frase engañosa que mil ideas sin sustento.

Así las cosas, al comenzar la carrera por los cargos de elección popular, desde los candidatos presidenciales hasta los de otros niveles,  como Senadores y Diputados Federales se escuchan planteamientos, más que comparativos de sus respectivas propuestas, descalificativos, dizque para empoderase ante el electorado, muchas veces hastiados de tanta verborrea.

Bajo esta temática, es importante escuchar con atención a “nuestros” políticos, observarlos con verdadera lucidez y razonamiento,  y menos fanatismo partidario, que no ideológico, para darle el voto a quién más allá del “bonito discurso”  tenga las ideas (viables), por supuesto que atiendan las necesidades, reclamos e ineficiencias que se tienen que atender.

Los aspirantes presidenciales, deben dar el ejemplo de este proceder, el de no engañar, no difamar o denostar al adversario porque son la punta de lanza de un proyecto político, si ellos se comportan así, seguramente los de abajo y sus seguidores, seguirán con la misma “estrategia”.

Lamentable es que el nivel de la contienda política se arruine por la politiquería barata que varios “aspirantes”, candidatos que a pesar de su preparación académica y experiencia política no sepan conducirse con respeto y dignidad.

Por lo pronto, acá en la región serrana ya comienzan a visualizarse los aspirantes que quieren a través del planteamiento fácil, o sea planteando  cosas que sólo persiguen el lucimiento personal, incluso más allá de atender  lo sustantivo, que sería las propuestas para mejorar,  sin mirar que lo que necesitamos los electores son sugerencias viables y razonadas.

Son tiempo para modificar la política de competencias mal entendidas, donde se busca privilegiar el desgaste del adversario, por encima de la calidad del pensamiento comprometido, razonado, ético y responsable, sobre todo para proponer ideas que verdaderamente “saquen al buey de la barranca”, como es el caso de la región serrana que reclama sugerencias para mejorar su situación como es la falta de fuentes d empleo, mejorar los servicios de  salud, atender a la mujer o mejor aún, optimizar el sector educativo, ampliar la infraestructura carretera o atender la ineficiencia de los servicios de telecomunicación, entre otros temas.

 

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