Durante mis días en casa en un bosque que es pura belleza, en donde me falta capacidad para describirlo, quisiera entender un poco más lo incognoscible. No me es dado, me rebasa el antecedente y el futuro, sólo sé que puedo presentir la tremenda sabiduría, que adoro la belleza en la que se manifiesta y que desde aquí renuevo votos de amor por el planeta.

Dispuesta a subir en la rápida patineta en la que se recorre mi vida, tengo más prisa y urgencia que antes y qué decir de la emergencia planetaria en donde se ciernen tremendos nubarrones de cambio con mucho dolor, tanto moviéndose al mal. Sin embargo esta crisis nos da la tremenda oportunidad de buscar todas las posibilidades, activar toda la creatividad, llenar nuestro corazón de generosidad y romper los paradigmas establecidos, movernos a una sociedad diferente, con valores que van más allá del egoísmo moderno. La locura que produce la posesión desmesurada, la competencia desenfrenada, el desarrollo económico como motor, ¡uf¡ qué planeta aguanta.

Hablo de emplearse a fondo, de portarse serio con la Vida, responsables por nuestras propias acciones, ser creador de nuevas realidades, maneras de vida,

¿Qué tal si empleamos el amor como hilo conductor? Un maratón de dar, dar y dar para que lo mejor de nosotros mismos florezca, y cambiemos monedas por la abundancia como una bendición para todos, inversiones a largo plazo, y me refiero al más allá en donde hayamos cumplido como seres humanos que parten de esta vida con la frente en alto. Un corazón henchido de tanto amar, y un espíritu generoso que pudo compartir felicidad, esos son los votos que hacemos y con los que habremos de enfrentar los objetivos y los retos del 2018. A ustedes amigos de la Sierra Gorda les deseamos toda la fuerza, les pedimos cerrar filas en torno a la Tierra y actuar en lo local, somos nosotros ecológicos el cambio.

ATENTAMENTE

Martha Isabel Ruiz Corzo

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